Transcurridos dos meses del confinamiento, que oficialmente dio comienzo el 15 de marzo, y en plena desescalada, desde la medicina de familia, gracias al contacto permanente con la población general, podemos hacer un balance de su impacto emocional.

Los patrones de afectación más habitualmente observados son: el pánico al contagio por Covid-19, la depresión y los trastornos de estrés postraumático (TEPT)

Comentaremos qué personas son más vulnerables y los signos que hacen sospechar la afectación.

 1-Pánico al contagio.

Pánico u horror, entendido como miedo o ansiedad excesiva

Personas más vulnerables

  • En tratamiento con ansiolíticos o tranquilizantes previamente al confinamiento
  • Personalidad ansiosa: se preocupan demasiado por situaciones normales y refieren continua sensación de peligro o de catástrofe, con aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudores y temblores.
  • Rasgos obsesivos: Son personas que buscan la perfección en exceso, son muy exigentes y tienen pánico a equivocarse (de hacerlo se autocastigan). Suelen ser muy detallistas y cumplidores, por lo cual son deseados en muchos trabajos. Muchas personas tienen rasgos obsesivos, sin presentar ningún trastorno nervioso.
  • Personas hipocondríacas (aprensivas), que creen sufrir alguna enfermedad seria y potencialmente letal o tienen miedo a contraerla. En situaciones extremas puede llegar a ser un trastorno psiquiátrico cuando el cuadro persiste, a pesar del asesoramiento de uno o de más médicos
  • Especialmente vulnerables por haber vivido las consecuencias de la Covid-19 en su entorno

Signos clínicos:

  • Auto-vigilancia obsesiva por posibles síntomas: toma constante de temperatura, comprobación de que pueden respirar profundamente, que la saturación de oxígeno es correcta, etc.
  • Información permanente de la pandemia, por cualquier medio de comunicación o red social, como único tema de interés las 24 horas del día, cada día.
  • Insomnio y despertar precoz frecuente
  • Referencias repetitivas al coronavirus y sus peligros, que acaban fatigando a la pareja o familiares cercano.
  • Ansiedad e insatisfacción la mayor parte del tiempo
  • Miedo a salir del lugar del confinamiento y a relacionarse con otras personas, que puede alcanzar niveles de pánico o de fobia.
  • Múltiples consultas médicas de origen somático, petición de atención en servicios de urgencias, tanto de centros de salud como de hospitales.