En el contexto de la actual pandemia por Covid-19, muchas personas sufren miedo a contagiarse por el SARS-COV-2, el coronavirus causante de esta enfermedad.

Lo primero que se ha de saber es si realmente este miedo al contagio de la enfermedad, justificado dada la gravedad del cuadro clínico, es excesivo y alcanza niveles de pánico.

Si se identifica usted claramente con alguna o varias de estas situaciones es muy probable que su miedo al contagio supere el nivel de lo razonable.

  • Obsesión por comprobar su estado de salud. Por ejemplo, tomarse continuamente la temperatura, la presión arterial, el pulso o comprobar si respira a fondo, pudiendo suspirar a menudo.
  • Se alarma ante cualquier molestia, por pequeña que sea, pensando que pueda ser uno de los primeros síntomas de la infección por coronavirus.
  • Su familia o amigos le critican o gastan bromas en relación a su obsesión por limpiar y desinfectar todo.
  • Le cuesta conciliar el sueño o se despierta a media noche o demasiado temprano pensando en la infección
  • No puede evitar hacer continuas referencias a la pandemia por coronavirus.
  • Las noticias sobre cómo evoluciona la pandemia es lo que más le interesa y ocupan la mayor parte de su tiempo.
  • Tiene miedo a contagiarse cada vez que sale a la calle, por lo que intenta evitarlo.

Tener cierto miedo a la infección es positivo, porque nos hace ser cautos frente a ella y a adoptar las medidas preventivas adecuadas, tanto para evitar que nos infectemos como para que se produzca un rebrote de la pandemia.

El problema surge cuando el miedo nos desborda, para convertirse en pánico, interfiriendo en nuestra actividad habitual y repercutiendo negativamente en nuestras relaciones familiares, sociales o incluso en nuestro trabajo. 

Qué se puede hacer para superar el excesivo miedo al contagio.

1- Concedámonos permiso para sentir ansiedad. Normalicemos ese sentimiento, es muy humano y cualquiera lo puede experimentar. La ansiedad se aferra más en tanto en cuanto la consideremos algo raro, algo excepcional.

2- No perdamos el norte. El razonamiento es uno de los mejores antídotos para combatir la ansiedad.

En la actualidad, aunque las cifras siguen siendo confusas, es evidente que la pandemia está remitiendo (menos casos nuevos, así como de personas fallecidas), por lo que el riesgo de contagio es mucho menor y no hay motivos para angustiarme tanto.

3-Vamos a seguir comportándonos bien.

En el sentido de ser disciplinados y mantener las medidas preventivas recomendadas por las autoridades sanitarias: mascarilla, lavado de manos, distancia social, etc., pero evitando convertirlo en una obsesión

4-No es necesario sacar brillo a la piel. No por restregarnos más evitaremos mejor la infección.

Sin embargo, el abuso de jabones y geles altera su manto ácido protector (eleva el ph), al emulsionar los ácidos grasos libres que lo mantienen y eliminarlos con el agua del lavado. De ese modo exponen a la piel a agentes oportunistas, como los hongos, y la hacen más vulnerable a sustancias químicas.

5-Tampoco convertir el suelo de casa en un espejo. No hace falta tanto para alcanzar suficiente nivel de higiene, obrar así puede resultar peligroso. Podemos acabar como Narciso, dándonos de bruces contra él y lastimarnos

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