Hemos hablado de ansiedad y depresión como consecuencia del impacto emocional de la pandemia por coronavirus. A continuación, vamos a abordar tal vez la más grave de sus secuelas psicológicas: el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Para entender mejor esta enfermedad recordaremos la película Vértigo, en el transcurso de la cual su director, Alfred Hitchkock, describe de forma magistral un cuadro de TEPT en Scottie, James Stewart, el protagonista de la película.

El TEPT es una herida psicológica o trauma emocional.

Una especie de secuela desencadenada por una situación aterradora, real o amenazante: exposición a la muerte (por desastres naturales, guerras, atentados terroristas, accidentes), lesiones graves, violencia sexual, abusos, etc.

 Los mecanismos a través de los cuales se puede llegar al TEPT son:

1-Por experiencia directa del hecho traumático (vivirlo en propia carne).

2-Estar presente cuando le sucede a otro/s.

3-Saber que le ha ocurrido a una persona afectivamente cercana (familiar, amigo). En estos casos ha de ser violento o accidental.

4-Exposición, reiterada o extrema, a detalles traumáticos repulsivos. Como ejemplo, bomberos que recogen restos humanos, policías criminalistas, personas que trabajan en maltrato infantil, etc.

Esto no es aplicable si la exposición se produce a través de medios electrónicos, TV, películas, etc.

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